¡Albricias, hoy en día todo es más rápido! o: la resistible velocidad

Arriba: Museo Yrurtia, Buenos Aires

Thrift, Horatio, thrift (rápido, Horacio, rápido) dice Hamlet, advirtiendo que no se ha enfriado lo que queda de la comida del funeral cuando ya se sirve el banquete de esponsales. Y bien, si estamos en la era del zapping, ¿por qué no lograr resultados psiquiátricos en menos de lo que canta un gallo?

Una paciente recibe un regalo del cielo para subir sus resistencias a la potencia enésima: un articulillo de “La Nación” 1 con la promesa de eliminar los “ataques de pánico” (delicias de la identificación histérica: es exactamente lo que me pasa a mí, me dice) en menos de diez minutos. Nuestro Honor Nacional se enaltece: la milagrosa pastillita (Alprazolam sublingual, para el bolsillo del caballero o la cartera de la dama) es un Invento Argentino, que habrá de añadirse a nobles mojones de nuestra Historia, junto a la birome o al dulce de leche.

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En caso de alguna que otra insuficiencia, el novísimo y maravilloso descubrimiento podrá ser complementado con terapia cognitivo-conductual y/o yoga. Psicoanalistas, tortugas nostálgicas de un pasado superado, retiráos cabizbajos a cuarteles de invierno.

Los argumentos dela Ciencia objetivista, especialmente cuando se los presenta de manera unilateral, y si la exclusión de la subjetividad adquiere modalidades groseras, parecen irrefutables. ¿Quién habría de oponerse a la remoción del “sufrimiento intolerable”? Sólo un in-humano.

¿Pero – preguntamos in-humanamente – dónde queda el espacio para distinguir ese supuesto “sufrimiento intolerable” del lamento neurótico, de la queja histérica, de la identificación con el síntoma? Y el problema es que con el apuro, con los diez minutos, dicho espacio no existe.

Sergio Benvenuto critica a los psicoanalistas que vituperan la tecnología 2, asimilándola al capitalismo salvaje y al liberalismo americano, al mismo tiempo que usufructúan sus beneficios. Admitamos que tal cosa sucede, es cierto. Lo que pasa es que el pantanoso terreno de la psiquiatría, donde se reniega del hecho subjetivo colocándole encima una máscara de “pruebas objetivas doble ciego” (pruebas con más sesgo que la misma miércoles), las cosas – si uno está dispuesto a rasguñar la endeble superficie – resultan más dudosas. Y los supuestos beneficios, al menos cuestionables.

Por ejemplo, del proyecto de una “remedicalización de la psiquiatría” resulta la “natural”  comunicación, por parte del psiquiatra – que no encarna circunstancial y neutralmente al sujeto supuesto saber, sino que lo es – a su paciente, del “diagnóstico”. Vaya uno luego a deshacer la identificación con el rótulo y las resistencias elefantiásicas que provoca.

Pero ahí no termina la cosa. Como cada entrada del Manual Diagnóstico y Estadístico se enlaza a un psicofármaco, la provisión de ambos (diagnóstico y medicamento) se sella de por vida: el paciente queda cautivo del Laboratorio, del que el psiquiatra es un eslabón más. Los así llamados “visitadores” se encargarán de vigilar cuántas recetas del producto firma. Y ya lo vemos al Elevado Profesional paseando por Estocolmo o Miami en un 0km, como reconocimiento de su fidelidad a la Empresa.

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¿He olvidado algún detalle? Tal vez en un elegante Congreso en alguna de esas ciudades exponga una Comunicación Científica – en un Simposio organizado por el Laboratorio – sobre las bondades del medicamento. Lo hará en el horripilante “segundo lenguaje” que en aras de la pretendida objetividad sacrifica todo vuelo poético o metáfora (calcado sobre el inglés, elimina los artículos: “Alprazolam ha demostrado eficacia en Trastornos de Pánico...”, etc.) No basta usar a los pacientes como conejitos de Indias, también hay que masacrar la lengua española. Ahora sí, el ciclo se ha cerrado para satisfacción de todos.

Son, lamentablemente, muy pocos los médicos (psiquiatras o no) que han abandonado la prescripción rutinaria, regular y mecánica de benzodiacepinas, al conocerse, progresiva y tardíamente, los severos efectos adictivos y de deterioro de la memoria que los laboratorios que las elaboran se empeñan en silenciar. No hay demasiado motivo para enorgullecerse del supuestamente extraordinario Invento Nacional, si el mismo consolida una tendencia a la adicción sancionada hipócritamente como beneficiosa, en nombre de una pseudo-Ciencia mecánica e interesada. Abogar por la generalización de dicha prescripción ciega, extenderla a otros tantos “trastornos”, envuelve la renuncia a escuchar al sujeto (acto relegado al pretérito pluscuamperfecto), y a permanecer en una mera práctica veterinaria – como diría Leo Maslíah, “con perdón de los caballos… en el estilo de un bagual” 3.

Vaya paradoja, (la subjetividad siempre se manifiesta de ese modo), práctica tanto más tristemente peligrosa cuanto más “exitosa”.

___________

1 “Ciencia y Salud”, 20-4-2001, firmado por Gabriela Navarra, http://www.lanacion.com .

2 Benvenuto, S. Relations of Psychoanalysis with Sciences. Journal of European Psychoanalysis, No. 10, 2001

3 Maslíah, L., Qué papelón, “Punc”, RCA TLP 60255

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3 thoughts on “¡Albricias, hoy en día todo es más rápido! o: la resistible velocidad

  1. “…al conocerse, progresiva y tardíamente, los severos efectos adictivos y de deterioro de la memoria que los laboratorios que las elaboran se empeñan en silenciar” :¿No es esto peligroso y hostil?
    Estuve tomando por prescripción médica clonazepam durante un tiempo de casi dos años, y me pregunto si tiene las mismas consecuencias secundarias similares a la droga que motiva este artículo porque al leerlo comienzo a sospechar que sí.

    • Las tiene. Por supuesto, hay sensibilidades particulares e individuales, por lo que difieren notablemente de un individuo a otro (y en relación con cada caso). Se trata del grupo de las benzodiacepinas, cuyos nombres suelen terminar en “zepam” (diazepam, lorazepam, etc.), que siempre se han indicado indiscriminadamente. Hoy se trata de encontrar alternativas no-benzodiacepínicas, como la pregabalina o la etifoxina (para esta última la experiencia es aún muy escasa). Lo mejor es: primero, pensar bien y fundamentar adecuadamente la indicación; segundo, privilegiar una toma discontínua y/u ocasional sobre la absorción diaria, regular y crónica.

  2. ESTUVE LEYENDO EL ARTICULO, INCREIBLE. COMO USAR AL PACIENTE Y DARLE UN PLACEBO, PARA OBTENER BIENESTAR ECONOMICO Y GRANDES VIAJES Y ESTADIAS EN HOTELES POR TRANSAR CON LAB. ES JUSTAMENTE LO QUE CHARLABAMOS AYER.

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